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Continuando la línea de prevención del anterior post, en éste hablaremos del celo de los gatos y la importancia de su esterilización, ya que tal y como descubriremos es una de las principales motivaciones para las “excursiones felinas”, y éstas no siempre acaban bien.

Todos hemos escuchado historias de gatos que escapan durante un tiempo y regresan malheridos o no regresan, e incluso algunos lo hemos vivido en nuestros hogares.

La mayoría de las veces esta conducta viene derivada del celo y es que hay que tener en cuenta que, si bien en las gatas que viven en la calle suele dar comienzo esta etapa en primavera y dura hasta el final del verano (días más largos, con más luz y mejores condiciones ambientales) y que pueden tener varios ininterrumpidamente de no quedar preñadas, en el caso de las gatas caseras (mejor alimento y condiciones de vida) son capaces de entrar en celo también en invierno.

Esto puede resultar molesto y problemático por varias razones: Por un lado tenemos el exceso de “mimo” que profesan, buscando el contacto con nosotros y cualquier objeto, revolcándose por el suelo y maullando de forma desesperada en un tono muy alto. Además, algunas marcan la casa con orina y no olvidemos la incesante ida y venida de pretendientes que rondarán la zona, sin dudar en colarse en casa o enzarzarse en una dura pelea con otro aspirante durante toda la noche.

Hablando de pretendientes, tenemos que resaltar que los machos no entran en celo propiamente dicho, pero una vez alcanzan su madurez sexual, sí reaccionan al de las hembras. Estas reacciones se expresan en marcajes con orina y escapadas furtivas en busca de la hembra, terminando en ocasiones de forma fatal debido al tránsito de vehículos por la zona o también en refriegas con el resto de machos que disputan su posición, con el peligro que supone el posible contagio de la mortal Leucemia felina.

Por lo tanto, si queremos evitar los peligros existentes durante la etapa en sí, unidos a la triste problemática de las camadas no deseadas (se convierte en un círculo inacabable, ya que algunas gatas precoces pueden quedar preñadas en torno a los 5 meses mientras que los machos maduran sexualmente entre los 6/10) y las molestias generadas en la convivencia, lo más recomendable es la esterilización o la castración antes de que alcancen la madurez sexual.

Además, cabe recordar que los gatos castrados suelen llevar una vida más sana y tranquila y que las hembras no castradas pueden desarrollar tumores en útero y mamas.

Te aconsejamos que consultes con tu veterinario de confianza el mejor momento para llevar a cabo la operación así como los precios, que suelen oscilar entre 120/150€ las hembras y 80/100€ los machos, aunque muchos centros disponen de promociones y descuentos muy interesantes.

 

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