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Motivados por los recientes acontecimientos que acaparan los medios de comunicación y las redes sociales, nos vemos en la obligación de publicar este artículo dejando a un lado el sensacionalismo y el desconocimiento existente en éstos, para intentar aclarar la realidad sobre los mal catalogados “Perros Potencialmente Peligrosos”

Sin duda alguna, el apelativo de potencialmente peligroso se ha dado a determinadas razas en España a raíz de la conocida como “Ley PPP”, en la cual se criminaliza directamente con “nombres y apellidos” a 8 nobles razas de perros: American Pit Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Staffordshire Bull Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu.

Además, cada comunidad autónoma e incluso cada municipio incluyen en la lista las razas que estiman oportunas bajo su criterio. De esto entendemos que, según la zona, el clima, las coordenadas o a saber qué, los perros pasan a ser peligrosos o dejan de serlo (nótese la ironía y el despropósito que resulta esta ley)

 

Muchos recordarán que allá por finales de los 90s resultaba muy difícil abrir un periódico o ver un informativo sin que no fuese noticia el ataque de algún perro de este tipo (aunque a posteriori se demostrara que muchas veces no pertenecían a estas razas, cosa que nunca se rectificaba ni rectifica hoy día por parte de ningún medio). Algunos incluso recordarán un sonado caso de mordedura de un supuesto PPP al hijo de una conocida personaje de la prensa rosa ocupando portadas de periódicos y revistas y saturó las mañanas y tardes de tertulias televisivas.

En aquellos tiempos, parecía existir una conspiración por parte de estos perros para morder a diestro y siniestro por toda la geografía española y mundial. Nada más lejos de la realidad. No solo éstos, sino todos los perros, han mordido, muerden y morderán en determinadas circunstancias, no en vano su boca es el único medio que tienen para intentar poner distancia entre ellos y algo desagradable, si por ejemplo, se sienten acorralados. Otra cosa muy distinta es de quién sea la culpa.

A raíz de la alarma social creada en estos años, en los que se fustigó sin contemplaciones a algunas de estas razas (principalmente al American Pit Bull Terrier) sin criterio ni fundamento alguno, fue aprobada dicha ley, copiada de las existentes en Holanda, Italia y Alemania (esta última copió su ley del pionero Reino Unido)

No vamos a entrar a debatir las motivaciones reales que escondía y esconde esta ley (para esto recomendamos visitar www.iadcro.com), tampoco nos centraremos en lo absurdo de la misma (con leerla salta a la vista), pero sí queremos aclarar que carece de ninguna base científica.

Con el paso de los años se ha demostrado que resulta totalmente ineficaz, ya que centra el problema en el fenotipo animal y no en el propietario del mismo, a pesar de que en él recae la responsabilidad de educar al perro de una forma coherente. Los etólogos han constatado que el comportamiento de un perro se fija con la suma de un 70% de socialización y educación más un 30% correspondiente a su genética. Si a esto le sumamos que las estadísticas muestran como estas razas NO son más propensas a perpetrar ataques, obtenemos como resultado que muchos de los países que poseían leyes de este tipo las han derogado o están en proceso.

Algunos, por escepticismo o por prejuicios frente a estos datos, dirán que siguen apareciendo ataques de estos perros en televisión, redes sociales, etc., y a ellos les decimos que tiene mucha lógica que continúen mostrándose noticias de este tipo y más, si tenemos en cuenta, que el hecho de que un mestizo de 4 kilos muerda los tobillos de una señora que paseaba no te mantendrá pegado al televisor, pero si lo hace un PPP sí. Por si fuera poco, como norma general nunca nos molestamos en contrastar la información que se nos expone, limitándonos simplemente a estigmatizar, y es que la otra parte del problema radica en la sociedad, ya que, como hecho en sí resulta igual de grave el ataque del pequeño mestizo que el de un supuesto PPP, pero el morbo hace que el foco apunte hacia uno de ellos solamente. El pequeño es “gracioso” y con “mala leche”, pero el grande es un asesino y un peligro para la sociedad. No vamos a negar que las diferencias físicas entre uno y otro saltan a la vista y que su capacidad destructiva también, pero la realidad es que no son suficientes para colgar el cartel de “peligro” a un perro y más cuando está demostrado científica y estadísticamente que no lo es. Igualmente resulta cínico por nuestra parte que, puestos a catalogar perros peligrosos, solo lo hagamos con los que nos dan miedo y pueden hacernos daño a nosotros como adultos, ya que si nos paramos a pensar, cualquier perro de un peso no muy elevado y sin necesidad de una potencia física especialmente desarrollada, puede hacer mucho daño a un bebe o a un niño. Por otro lado, si encima nos ciñéramos a las características que debe poseer un perro para ser potencialmente peligroso según la ley, tendríamos como resultado que cientos de los perros con los que nos cruzamos a diario lo son y ¿verdad que no es así?

Entonces, ¿existen o no razas peligrosas?

Definitivamente podemos afirmar de forma rotunda y abalados por el respaldo científico que NO EXISTEN RAZAS PELIGROSAS pero debido al desconocimiento e irresponsabilidad de algunos propietarios pueden existir INDIVIDUOS PELIGROSOS DE CUALQUIER RAZA.

 

¿Y cuál es la solución a este problema?

Pues para empezar, proponemos dejar de criminalizar a estos animales suprimiendo la ley que los estigmatiza con “nombres y apellidos” y exime de responsabilidad a quien de verdad la tiene (nosotros).

Después, continuaríamos con la formación, ya que en Pawi creemos firmemente que la solución a un gran número de problemas referentes al mundo animal pasa por el conocimiento. A nuestro entender, convivir con un animal, sea cual sea, debería estar unido a un cierto grado de comprensión sobre las necesidades del mismo en todos los aspectos, y resulta presuntuoso por nuestra parte pensar que por el simple hecho de pertenecer a la raza humana estamos preparados para entender sus necesidades (algunos países ya ofrecen cursos de formación para propietarios de mascotas).

Por último, deberíamos dejar a un lado los prejuicios creados a base de años de noticias tergiversadas y mal intencionadas, abriéndonos a conocer a estas razas. No olvidemos que todas y cada una de las razas de perros que existen hoy, son tal y como las conocemos debido a los métodos de crianza a los que los hemos sometido desde el momento en que comenzó su domesticación, por tanto, con sus defectos y virtudes, es nuestra responsabilidad entenderlas, respetarlas y protegerlas.

 

 

 

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