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En este post, continuaremos con unos consejos para consolidar la orden de llamada a nuestro perro, creando una estructura a la que en un futuro iremos introduciendo variables con respecto a la anterior fase, explicada en nuestro artículo “creando la base”.

En esta etapa de consolidación, trasladaremos lo aprendido en casa a un ambiente con más distracciones pero con cierto control, por ejemplo, una zona ajardinada o terreno donde existan vallas que impidan que el can se aleje más de la cuenta y las distracciones sean limitadas (un parque de perros va a darnos muy pocos resultados positivos).

Tenemos que tener muy claro el objetivo final de la llamada: acudir a tu lado y colocarse en la posición que hayas entrenado, desde donde esté, sin entretenerse por el camino y sin titubear. Reforzaremos solamente las veces en que la llamada se efectúe de esta forma, de lo contrario, conseguiremos que nuestro amigo huela todo el césped y los setos que se encuentre en su camino o que persiga la ardilla de turno, antes de llegar a nuestro lado. No obstante, tendremos que mentalizarnos de que en un entorno así resultará normal que el perro sienta más interés ante cualquier cosa que no seamos nosotros, por lo que dejaremos la frustración a un lado y tendremos en cuenta lo siguiente:

  • Haremos acopio de los reforzadores que mayor valor tengan para él, ya sean pedacitos de pollo, de hígado o su juguete favorito (recordar que los refuerzos con comida deben ser pequeños para facilitar su deglución, no saciar al animal y dar fluidez al adiestramiento).
  • Es aconsejable que las primeras veces, la distancia sea prudencialmente corta para dar lugar a menos errores y poder aumentarla de forma progresiva.
  • Una vez dicho el comando, con voz clara y tono audible, pero agradable (no olvidemos que una llamada en un tono agresivo, o imperativo en exceso, nos haría dudar incluso a nosotros de las intenciones del emisor) daremos un margen para que reaccione (45-60 segundos) antes de insistir y evitaremos reiterarlo de forma continua para no “desgastarlo”, ya que de lo contrario, perdería el valor que queremos darle y conseguiríamos que el perro acuda después de un número de llamadas indeterminado o una vez acabada la tarea que esté realizando.
  • Utilizaremos a nuestro favor, si fuese necesario, el agacharnos, las palmadas y toda clase de ruidos que llamen la atención, para posteriormente ir retirando cada ayuda que introduzcamos a medida que progresemos.
  • Nos ayudaremos de otra persona, la cual tendrá en su poder el refuerzo que quiere el animal mientras ignora a éste por completo. Cuando el perro muestre interés por el refuerzo que tiene nuestro ayudante, observaremos como comienza una suerte de intentos por obtenerlo: sentarse, dar la pata, tumbarse, gemir, ladrar… Aprovecharemos para lanzar el comando (lo más probable es que no obtengamos respuesta). No hay que alarmarse. Después del intervalo prudencial que ya especificamos, repetiremos la acción. Más tarde o más temprano, llegará el momento en que el perro agote todos sus recursos en pos de la obtención del ansiado refuerzo, obviará a nuestro ayudante, prestará atención a la opción que le estamos dando nosotros y probará cual es su resultado. Aprovecharemos ese momento para elogiarlo mientras se acerca y una vez a nuestro lado el ayudante entregará el refuerzo rápidamente y volverá a su punto de origen para volver a comenzar.

Con esto buscamos que se dé cuenta de que la única forma de obtener el refuerzo es junto a nosotros y por lo tanto, se extinguirá la conducta que no da ningún fruto (sentarse, dar la pata, tumbarse, gemir, ladrar…)

 

Este ejercicio bien realizado nos dará la llave del cofre de las distracciones.

 

Y recuerda:

  • La frustración no nos llevará a ninguna parte positiva.
  • Ir demasiado rápido creará confusión y desorden, por lo tanto, el trabajo no será limpio y de calidad (no queramos introducir más distracciones de la cuenta antes de tener muy bien apuntalada esta parte).
  • Debemos utilizar el refuerzo que haga que el perro muestre mayor interés, para que la asociación al comando una vez entiendo lo que le pedimos, sea muy sólida.
  • “Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea” (Benjamin Franklin)

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